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viernes, 11 de marzo de 2011

El arte de lo onírico



Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech, más conocido como Salvador Dalí, Marqués de Dalí de Púbol (Figueras, España, 11 de mayo de 1904 – 23 de enero de 1989), fue un pintor español considerado uno de los máximos representantes del surrealismo junto con René Magritte y Giorgio de Chirico, entre otros.

Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante. Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales. Tuvo la habilidad de forjar un estilo marcadamente personal y reconocible, que en realidad era muy ecléctico y que «vampirizó» innovaciones ajenas. Una de sus obras más célebres es La persistencia de la memoria, realizado en 1931.

jueves, 10 de marzo de 2011

Jung y lo inconciente colectivo


Lo inconsciente colectivo es un concepto básico de la teoría desarrollada por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (26 de julio de 1875, Kesswil, cantón de Turgovia, Suiza - 6 de junio de 1961, Küsnacht, cantón de Zúrich).

La teoría de Jung establece que existe un lenguaje común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psiquis que está más allá de la razón. Lo inconsciente colectivo ha sido definido muy esquemáticamente como el sustrato que se ubica por debajo de lo inconsciente personal que a su vez estudió Sigmund Freud, con el que estuvo relacionado Jung en los primeros años del siglo XX, hasta que rompió con él a causa de sus divergencias sobre éste y otros aspectos.

Jung escribió numerosas obras sobre la idea de los arquetipos (símbolos) inconscientes y ancestrales, entre ellas Formaciones de lo inconsciente, Psicología y simbología del arquetipo, Arquetipos e inconsciente colectivo y Psicología y alquimia. Poco antes de su muerte, aceptó realizar un trabajo de divulgación de sus ideas que se publicó con el título de El hombre y sus símbolos. En esta obra comienza por diferenciar el signo del símbolo en el lenguaje humano. Sostiene que el símbolo es una palabra o una imagen cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. En este último caso, es sólo un signo. El aspecto inconsciente del símbolo nunca está definido con precisión ni puede esperarse que lo esté. Sin embargo, los símbolos constituyen una gramática que a menudo nos expresa inconscientemente. El hecho de que tal lenguaje refiera a cosas más allá de la razón explica que las religiones usen un lenguaje simbólico y que Jung se haya interesado por las religiones y la mitología, al punto de que muchos autores lo consideraran un misticista.

Jung no se interesó demasiado por explicar si lo inconsciente colectivo está por debajo o por encima del inconsciente individual. Sin embargo, sus divulgadores le dieron la categoría de "profundo" con la que habitualmente se lo relaciona. Lo que sí precisó Jung es que lo inconsciente colectivo está vinculado con los instintos. Éstos son necesidades fisiológicas, pero al mismo tiempo también se manifiestan en fantasías y con frecuencia revelan su presencia sólo por medio de imágenes simbólicas. Para Jung, el contenido de los sueños es siempre simbólico.

"Lo inconsciente colectivo es todo menos un sistema aislado y personal. Es objetividad, ancha como el mundo y abierta al mundo. Yo soy el objeto de todos los sujetos, en perfecta inversión de mi consciencia habitual, donde soy siempre sujeto que tiene objetos. Allí estoy en la más inmediata e íntima unión con el mundo, unido hasta tal punto que olvido demasiado fácilmente quien soy en realidad. «Perdido en sí mismo» es una frase adecuada para designar ese estado. Pero ese «mismo» es el mundo, o un mundo cuando puede verlo una consciencia. Por eso hay que saber quién se es".
C. G. Jung. Sobre los arquetipos de lo inconsciente colectivo

Freud y la interpretación de los sueños


La interpretación de los sueños es una obra de Sigmund Freud. (6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia (en la actualidad, Příbor en la República Checa) - 23 de septiembre de 1939, en Londres, Inglaterra, Reino Unido)) La primera edición fue publicada inicialmente en alemán en noviembre de 1899 como Die Traumdeutung.

La publicación inauguró la teoría freudiana del análisis de los sueños cuya actividad describiría Freud como la vía regia hacia el conocimiento de lo inconsciente dentro de la vida anímica.

La obra introduce el concepto de Yo, y describe la teoría de Freud del inconsciente en lo que concierne a la interpretación de los sueños. Los sueños, desde el punto de vista freudiano, constituyen formas de "cumplimiento de deseo" — tentativas del inconsciente para resolver un conflicto de alguna clase, ya sea algo reciente o algo procedente de lo más hondo del pasado.

Sin embargo, debido a que la información en el inconsciente se encuentra en una indomable y a menudo perturbadora forma, un "censor" en el preconsciente no permitirá que pase inalterada a la consciencia. Durante los sueños, el preconsciente es más laxo en este deber que en horas de vigilia, pero todavía está atento: como tal, el inconsciente debe falsear y deformar el sentido de su información para que pueda pasar a través de la censura. Así, las imágenes en los sueños a menudo no son lo que parecen ser, según Freud, y necesitan de una profunda interpretación para que puedan informarnos sobre las estructuras del inconsciente.

Freud aquí también examina en primer lugar lo que más tarde se convertiría en la teoría del complejo de Edipo que se refiere al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores.

Freud buscó una explicación a la forma de operar de la mente. Propuso una estructura de la misma dividida en tres partes:

El Ello, representa las pulsiones o impulsos primigenios y constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Contiene nuestros deseos de gratificación más primitivos. El Superyó, la parte que contrarresta al Ello, representa los pensamientos morales y éticos. Y El Yo que permanece entre ambos, mediando entre nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales.

La encuesta

La primera encuesta en este blog "Como son tus sueños...?

Un 60% dijo que sus sueños son efimeros, es decir, que duran poco...
Un 20% que son recurrentes, que tienen un mismo sueños más de una vez...
Otro 20% expuso que son vívidos, que tienen sueños muy intensos...
y todos estan de acuerdo en que tienen sueños....

5 votos

viernes, 4 de marzo de 2011

Diccionario de símbolos


Un diccionario de símbolos oníricos proporciona un medio para que el soñante pueda, de alguna manera, descifrar los símbolos que ha encontrado en su sueño. Estos diccionarios han sido editados de una forma muy variada y vienen siendo usados desde tiempos milenarios, siendo el más antiguo conocido el escrito por Artemidoro de Daldis (o de Éfeso) en el siglo II. En algunos de los mencionados manuales de símbolos es muy factible encontrar elementos a primera vista contradictorios y en muchos casos la explicación dada a un símbolo en los sueños puede pasar por algo totalmente opuesto al sueño en sí.

Finalizando el siglo XIX y adentrándonos en el siglo XX, Sigmund Freud publicará su obra «La interpretación de los sueños» y con ella tratará de posicionar el análisis de los sueños en un contexto científico, abandonando la tradición oniromántica. Se pasaría de una interpretación generalista donde se podría interpretar el sentido de un sueño a través de un manual o diccionario común, es decir, por medio de un agente externo al soñante, sea un tratado o el propio oniromante, hacia un análisis en donde cada sueño es único y remite por lo tanto a una ideosincrasia onírica, siendo la propia persona que sueña el agente encargado de desentrañar su significado. En palabras del propio Freud, el psicoanalista cumpliría realmente una función similar al de una persona que ayuda en el momento del parto. Cada significado o interpretación individual solo tendría cabida entonces en el contexto de una vivencia histórica personal. Deja de tener primacía y exclusividad el uso del diccionario. De hecho, ni Freud ni Jung, quien ampliaría su interpretación al ámbito de lo inconsciente colectivo, escribirían diccionario de sueños alguno.

jueves, 3 de marzo de 2011

Diario de sueños


Las antiguas culturas entendían los sueños como mensajes enviados por los dioses, para iluminarles, prevenirles, advertirles y guiarles. La creencia actual más aceptada desde el punto de vista tanto neurológico como psicológico es que los sueños resultan naturalmente de las funciones cerebrales y orgánicas, que son fruto de deseos insatisfechos o inhibidos, o bien, que son simplemente un reordenamiento mental inconsciente que a su vez facilita la interpretación de posibles fallos en la conducta y favorecen tomas de conciencia mediante mensajes simbólicos esenciales que se manifiestan en forma de advertencias, avisan de ciertas situaciones, circunstancias, o acontecimientos que podrían presentarse en un futuro, si no se corrige una situación presente.

Dada la dificultad que presenta el recordar los sueños, la mayoría se desvanecen de la mente del soñante a los diez o quince minutos después del despertar. El método más sencillo, inspirado en las técnicas de la oniromancia tradicional, consiste en redactar un diario en donde se consignen los sueños inmediatamente al despertar. Ello ayuda a que símbolos importantes sean registrados cuando aún son vívidos, antes de que desaparezcan de la mente el soñante. La principal idea buscada con este método es que al escribir su sueño, el soñante se libera de él, y le da tiempo para reflexionar más cómodamente, buscar analogías y nexos comunes entre sueños.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Oniromancia. Interpretando los sueños


La interpretación de los sueños fue identificada en origen como oniromancia (del griego ὄνειρος, ensueño, y -mancia, adivinación o profecía) representando aquella técnica o arte por el cual se pretendía adivinar o predecir acontecimientos futuros a través de los sueños. Con posterioridad, sobre todo con la irrupción a principios del siglo XX del psicoanálisis, por una parte, y a través de movimientos artísticos como el surrealismo o el dadaísmo.

La oniromancia se basaba en la antigua creencia de que los sueños son usualmente premonitorios avisando así de la posible ocurrencia de un acontecimiento o situación.

El sueño es una función vital, sin él, los seres humanos no podríamos sobrevivir. Sin embargo, el sueño, no sólo se presenta cuando se duerme, en estado de vigilia también se sueña, ocurre durante esos cortos instantes de evasión en el que la mente deriva, se desconecta y divaga. Denominado ensoñación diurna o sueño diurno, se podría considerar éste un estado intermedio situado entre la vigilia y el sueño.

El psicoanálisis moderno no fue el primero en cuestionarse si los sueños en sí tenían algún significado más allá de ser simples recuerdos aleatorios que cruzan la mente del durmiente. En culturas milenarias como la babilónica, egipcia, israelita, persa, india o china, esta cuestión ya había sido planteada incluso antes de la aparición de la escritura. Y se le asignaron efectos terapéuticos de la interpretación de los sueños. De este modo, el hombre antiguo daba y encontraba un sentido a sus sueños utilizando el lenguaje de los signos, de los símbolos, de los mitos y de las creencias.